lunes, 13 de mayo de 2013

La libertad no es un privilegio. Es un derecho. Como es la vida misma.


Hace unos días la tuve en nuestra foto de  esta columna “Isa al día”. Es Nelly González de Rivero, madre del General Antonio Rivero, emboscado por  el Ministro Rodríguez Torres después de haber acordado un “encuentro” en el SEBIN. Con su inmensa carga de dolor y la amenaza sobre su corazón de complicaciones renales en su hijo por la huelga de hambre  de casi medio mes ya de prisión sin   que este  “Cartel Madurista” se dé por enterado y mucho menos preocupado  por lo que podría desencadenar otro caso como el de Franklin Brito en estos momentos cuando una Venezuela distinta y retadora ha decidido no aceptar ya ni más la mentira y  la  violencia  como  forma de vida.

Lo que este “cartel” no quiere aceptar es que ya Venezuela no espera “milagros” ni depende de   otros. Que el milagro lo hizo ella Y ella es el milagro, Despertó y no se rinde. 

Porque  lo que no se puede ya aguantar  le toca a ella resolverlo. Toallas sanitarias  reusables como promesa  de modernidad y progreso no sustituyen  harina, ni arroz, ni café, ni leche, ni  pollo, ni margarina, ni carne, ni azúcar, ni detiene la delincuencia política  que no tiene capacidad para detener las muertes de venezolanos en calles, casas, hospitales, que no detiene el secuestro, ni la corrupción, que se obstina en el insulto y la amenaza al venezolano que disiente, que ofende y provoca, humilla y descalifica contaminando a un pueblo ignorante engañado una y otra vez con la demencial  publicidad   del “difunto”  glorificado para  mantenerse en el poder.

Pero ya Venezuela entendió que es con vivos, trabajadores, recuperando el espacio de los valores arrebatados y los derechos  violados, que  va a recuperarse  como Nación, que esta mascarada  desnuda ante el mundo,   que deja matar insultar, expropiar, dividir, nos hizo asumir en serio  el oficio de ser venezolano.

La libertad no es un privilegio. Es un derecho.  Como es la vida misma.

Despertamos de esta pesadilla  para crecer, para ser , para hacer mejor las cosas. Para que fotos como esta no vuelvan a estremecernos.
Nicolás besando a la “primera combatiente”, o su mensaje de amor a “Las madres de la Patria”  no son Venezuela  sino el mismo teatro  obsceno.
Esta foto es Venezuela. Dolorosa, inmerecida. Desgarradora.


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ISA DOBLES