miércoles, 7 de agosto de 2013

Ivan Simonovis: ....no hay plazo que no se cumpla. Ni deuda que no se pague.



Ivan Simonovis: ....no hay plazo que no se cumpla.
 Ni deuda que no se pague.
Las dos recientes columnas sobre Don Rómulo Gallegos y Andrés Eloy Blanco recibieron muchísimas visitas y yo quiero agradecerlo de todo corazón porque creo que es necesario conocer, interesarnos, compartir lo que somos. Sobre todo en estos tiempos cuando muchas veces parecemos no encontrar puntos de contacto que nos permitan hacerlo. Algunos compañeros  me comentaban que habían sido además, oportunas, para matizar la terrible realidad y además darse uno mismo un respirito en esta reiterada novela de todos los días. Y sí. Un poco de todo eso. Es también esta bendita obsesión de enseñar, de insistir, de  forzar  a los venezolanos a   ampliar su conocimiento, a buscar en el dilatado espacio de nuestra historia, nuestra cultura, nuestras raíces, lo que nos refuerce en principios y en orgullo venezolano. Para quienes conocemos, sabemos quién  es y que significa un Andrés Eloy Blanco, un Gallegos, un Cecilio Acosta,  un Bolívar cierto, nadie puede venir a usurparlo, a manosearlo, a personificarlo. Nadie puede engañarnos. Quienes en el Zulia saben, conocen respetan a un hombre lealtad como Rafael Urdaneta, según el historiador Polanco Alcántara el más  brillante de los cercanos a Bolívar, el héroe que tiene monumento en el Panteón porque su propia gente  lo pagó en colaboración popular, no pueden  darse en la misma piedra y votar por un mequetrefe como es este candidato que Maduro  impone en su torpeza que sigue descalificando la inteligencia y el respeto  de los venezolanos dando por un hecho que nos morimos por un Winston Vallenilla o un Potro Álvarez desconociendo a los que sin pantalla, dejan todo para trabajar con los suyos en sus comunidades. Ayer se lo dijo la gente que  concurrió al grotesco acto  para recibir a un  pobre muchacho que lo que provocaba era sacarlo de allí abrazándolo para protegerlo de  esa parodia humillante y barata. De eso se trata. De saber quiénes somos. Quienes están, Quiénes nos llenan de orgullo y no permitir que se nos degrade en historia o en principios. Cada momento tiene su generación, sus personajes, su  imagen. Yo hoy, en este instante, quisiera caminar las calles con  otros venezolanos con una franela y el rostro triste de Iván Simonovis, con la injusticia y  el sello de la perversidad  en cada rictus de su cara.. Me matan antes de  llevar una del Che Guevara que no tiene mi historia, mi angustia, mi impotencia ante lo que se le hace a un hombre de mi patria, de mi respeto y mi dolor. Tú tienes que saber, que vivir tu país  para aportar ese pedacito que tú eres  con tu arsenal de vivencias y coincidencias al País que quieres ser.


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