miércoles, 19 de septiembre de 2012

Cada actor es responsable de su actuación y cuando baja el telón se le juzgará por ese último acto. Y está bajando……

¡Susssssto! Hoy no pasó nada trágico…Los rumores  que no faltan, las redes   incansables en su “tecleadera”, imágenes, análisis, la prisa del implacable tiempo llevándose por delante    lo que ayer copó espacios,  y tras el implacable tiempo  la contenida emoción  del pueblo venezolano.
Aquí y allá  resabios de la barbarie que se instaló  con la llegada de Chávez al poder y como siempre, Globovisión víctima de  agresiones. Esta vez  no de  grupitos encapuchados, o facinerosos armados  o pedradas y perdigonazos, sino  guardias uniformados abiertamente  responsables,  denunciados y señalados en imágenes  canallescas.
Basta ver si ahora se va a  investigar con la misma diligencia que todas las instituciones apresuraron con las acusaciones de “inmoralidad” al ex diputado Caldera por 40 mil bolívares que recibió de un William Ruperti cómplice del espectáculo montado, escondido tras las cámaras. Como no le bastaban  las instituciones serviles, hasta recurrieron a un  ausente “poder moral” que ni siquiera ha “espabilado” ante las acusaciones ya a nivel internacional de Aponte Aponte y según las  cuales los comisarios deberían  estar ya indemnizados  y en sus hogares con sus familias. 
Faltando dieciocho días para el 7 de octubre, la salud de Hugo Chávez vuelve a  ser noticia aunque sea tras los bastidores de este espectáculo   que  lleva ya más de un año revoloteando en el  hartazgo de una Venezuela  forzada a sufrirlo. Un “última hora” apareció  según el cual  el “paciente barinés” reconocía ante sus  familiares más cercanos en el propio Barinas, que perdería las elecciones. Y todavía decía más: que detenía el tratamiento contra el cáncer. Que lo había dicho antes del acto de Apure en el que lloró y suplicó otra vez por su vida. Parece mentira como uno puede leer cosas tan terribles desde el punto de vista humano, y  no inmutarse.
Y ese es el resultado de la sobre saturación de mentiras y manipulaciones que se han caído por su propio peso. Uno sabe algo trágico de otra persona a la que aunque sea, has tratado alguna que otra vez, o  es vecino que ha compartido contigo, y uno siente un vacio, es un pedacito de ti mismo que se va, que no vuelves a ver ni a escuchar, alguien que ha vivido un minuto de tu vida que es de él y allí estará por más efímero que haya sido. Eso es algo que uno le cobra también a este hombre ambicioso, vengativo, desquiciado ante su propia tragedia, perdido todo sentido de respeto a su rango, a su responsabilidad  histórica, a   su deber ante  un destino de Nación .
Venezuela ha estado expuesta, en peligro, arriesgando su integridad y su alma en las manos  del egoísmo personalista  y demencial de un solo hombre, detenida   en la angustia y la impotencia. 
Nunca ha habido justificación para esta  puesta en escena obscena y cruel.  Cada actor es  responsable de su actuación y cuando baja el telón se le juzgará por ese último  acto. Y está bajando……

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ISA DOBLES