lunes, 25 de febrero de 2013

¿Por qué tenemos que ver cosas como esta?

 

Vuelvo a comenzar esta columna con la preguntica: ¿Por qué tenemos que ver cosas como esta? Fíjese bien en la composición de esta foto: Una mujer  ya madura, más allá de madura, con el peso de un marco que obviamente es pesado, brillantísimo porque está acabado de limpiar con el trapo que sostiene con su mano, de un Hugo Chávez  con la banda presidencial, corbata roja, marco azul cielo, una medallota que no sé si se la ganó en una carrera o en una de esas batallas de su fantasía,  pero que compite con  las sendas “lolas” que sostienen “Chávez en mi corazón”  en unas letras que  se abren generosas sobre la dimensión escrita. Y tras esta imagen típica de estos tiempos, sillitas rojas,  poquísima gente ociosa, uno recostado del árbol, otros sentados, otro limpiándose algo de la cara con otro Chávez puño en alto sobre   la única Franela roja visible…
¿qué  hacen?...  ¿Qué esperan? ¿Una orden para “arrancar” a gritar  “yo soy Chávez”, o  que se le unan los que vienen con  otras consignas de amor a Chávez?
¿Es esta imagen la Venezuela que usted espera para sus hijos? ¿Es esta la imagen de la Venezuela que va a  garantizar  el progreso que le permitirá que los suyos tengan un futuro de superación y  felicidad?  ¿Es esta la imagen que  aplaudirá un mundo moderno, competitivo,  organizado,  tecnológico y libre?
Y si no es esta imagen del odio detenido, de la violencia en suspenso, de la degradación lastimera, es entonces la de tanques, uniformes y armas   o la  de los lacayos que usurpan el poder amenazando, insultando, mintiendo. ¿Como desdibujamos esta imagen? Como damos vida propia a esa dinámica viva, entusiasta, de los pueblos que tienen mucho que hacer, mucho que construir y no les queda tiempo para perder?
Como convertimos la locura en razón, el servilismo en ímpetu creador,  la desesperanza en desafío?  Cómo concebir ese camino cada vez más  confuso entre  los que nos atrevemos a salirnos de ese marco de un solo hombre, de una sola voz, de un solo pensamiento, para modelar más bien el paisaje de la libertad  de cada uno y todos, compitiendo hidalgos y confiados en ideas y debates ricos, distintos? Vuelva a ver esa imagen.
Todos somos cómplices de ella si no esclarecemos  el momento  que vivimos porque no es fácil lo que buscamos, tenemos que cambiar la noche de angustias  y sobresaltos que es hoy Venezuela por la aurora. Solo nosotros podemos lograrlo.

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ISA DOBLES