viernes, 1 de noviembre de 2013

Lo imposible es imposible hasta que lo hacemos posible

 
¡Allí está!.....lo ve?
 ¡Que vaina más buena! El que lo hizo ciertamente recibió una inspiración perentoria de la población. Porque son miles los que recuerdan al difunto y hasta a su mamá cuando buscan desesperadamente leche para sus hijos, sobretodo pequeños, o tiene que hacer colas históricas como las  que hemos visto en supermercados, la última, impresionante, desde Margarita. Es que uno lo recuerda, con trabajo, porque la verdad es que a pesar de la idolatría incitada histéricamente por el impugnado, uno  ya lo puso en  el baúl del olvido, ofreciendo  que Venezuela sería una “potencia” arrocera, o una potencia azucarera, y vive la escasez de estos productos no sólo porque nunca fue verdad que estuviéramos  listos para serlo, sino porque  se destruían los sectores específicos y sobre sus ruinas no eran capaces de superar la destrucción, uno   lo ve aunque no hayan afiches ni fotos.   No les fue suficiente  llenar las calles con los afiches miserables y costosísimos de  la “trilogía del mal”, sino que ya tenían montado el show de los trabajadores descubriendo “la mirada” del difunto en uno de los muros del Metro.  Y usted, amigo, que me lee.... ¿No es mucha casualidad que esta “mirada” salga, tenebrosa  e indescifrable en el mismo estilo fantasmagórico de los del “trío del mal”?  Por supuesto, Venezuela sigue ridiculizada por  el impugnado. No bastan las golpizas a los opositores en el Congreso, ni el pajarito que le silbó y era el difunto, ni la confesión de dormir con el féretro ( porque aun la gente duda que  un cuerpo esté allí) , ni la multiplicación de los “penes”, ni “millones y millonas”, ni los descalabros en la economía , ni la “COMPINCHERÍA BARATA” con Diosdado cada  vez que se siente debil,  ni la alcahuetería con unas Fuerzas Armadas vergonzosas para que obvien que no puede demostrar que es venezolano  violando así la Constitución con un comandante en jefe  que no puede serlo, sino que inventa un  Ministerio para “La Suprema Felicidad” de un pueblo que en dos plumazos le pone un carrito de supermercado  en cualquier parte y lo deja” en el terreno” sin pataleo. 
Además del error terrible del afiche fascista, hitleriano, contra la oposición, el impugnado se pierde en otras pendejadas que  provocan  gestos y tonos   en los que los transmiten al mundo: acusa a la BBC de ridícula por reírse del Min de La Suprema Felicidad “porque se burlan de Bolívar y Chávez” y reclama que la oposición le ha robado 6 mil  tweeteros...  Nos queda todavía mucho por ver. Que aguantar. Que sufrir.  Es una lucha contra lo imposible... Pero lo imposible  es imposible hasta que lo hacemos posible.

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ISA DOBLES