jueves, 28 de marzo de 2013

Hoy jueves Santo: Paz y fuerzas, Venezuela!!!


Es Jueves Santo y  los que son devotos de los deberes religiosos, de la historia Santa, de sus normas,  de esas espirituales que se llevan en lo más íntimo del  alma, tienen el derecho y el compromiso  de cumplir con todas sus exigencias  que dan, además, una paz cierta necesaria y vital.

Hoy el momento que vivimos nos pide mucho más. Porque toda esa paz que necesitamos como ser humano y como Nación necesita de toda nuestra fuerza, de nuestro interés y nuestro esfuerzo porque si no lo ponemos en esta causa justa por defender a Venezuela, bien poco podemos garantizarla para siquiera sobrevivir.  

Desde que nacemos somos educados en el respeto y amor a  Dios y es nuestra fe en  él lo que alimenta nuestro quehacer  humano.  En estos años difíciles  eso no se ha salvado de esta agresión constante, gozosa, a nuestros valores religiosos.SE han ofendido como nos han ofendido a nosotros en sentimientos y derechos.

Esta Semana Santa llega distinta. Encuentra  una Venezuela con un espíritu no manso, ni tembloroso de miedo. Encuentra el mismo fervor, el mismo anhelo de paz y comprensión en la oración  repetida y angustiada, pero fortalecida por  el compromiso avivado por la libertad, por la verdad  negada en la voracidad de un poder mentiroso y delictual. Desde chiquitos escuchamos que “Dios todo lo sabe”, que “Dios todo lo ve”. 
Que Dios es la verdad.  Unos  lo aceptan, otros lo ponen en duda, otros quisieran saberlo.  “SI estás en paz contigo mismo, estás en paz con Dios”. La verdad. La paz. Tú. Dios.  Imposible hoy, mañana, alejar de nosotros la urgencia de la fe en nosotros mismos. Y lo que somos capaces con la fuerza de la verdad. Por eso no podemos alejarnos ni un segundo de este compromiso que es hoy  nuestro país, el alerta que nos reclama esta Venezuela abusada en su  espíritu, este horror que  quieren reescribir con letras de sangre y lágrimas, no podemos  dejarla sola .
 
Ciertamente esa imagen no tiene nada de santa. El combo total.
El líder Castro comunista al fondo, el  violador de leyes y principios envuelto con la bandera con un niño en brazos con una espada levantada en la mano y vestido de Bolívar.
Toda una mentira ofensiva y fraudulenta. Los puños alzados, la espada en manos del niño, el “difunto manoseado”, la bandera y el mensaje : “Yo soy hijo de Chávez. Chávez vive”.

Dios todo lo ve.

Paz y fuerzas, Venezuela!!!

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