jueves, 31 de enero de 2013

Lo que vivimos hoy nos inmoviliza

Acababa de leer nuestro editorial y no sé por qué  verla altiva, sana, me  hizo pensar  en  esto terrible que nos ahoga…Allí está el marasmo. Pero…aquí estamos nosotros! Hoy como nunca los venezolanos tenemos que ayudarla a salir de esto, abrirle camino al sol. No estamos muertos
 Foto: Google Nuestro editorial del pasado lunes  tiene un título angustioso: “Marasmo”.
“Según el DRAE, marasmo significa: “Suspensión, paralización, inmovilidad, en lo moral o en lo físico”. Me voy al Larousse: “estado de pérdida intensa de vitalidad y actividad de un organismo que se halla extenuado  y caquéctico, como consecuencia de una enfermedad crónica consuntiva. Suspensión, inmovilidad física o moral.”  Bueno, me fui a  buscar “caquéctico”. Que viene de “caquexia” que viene de y constituye la fase terminal de ciertas enfermedades o infecciones crónicas”.
El editorial lo dejaba claro: “eso es lo que está ocurriendo  ahora lamentablemente en el país”.
Y la verdad es que  más allá de todas las interpretaciones del mundo,  lo desgarrador es que  eso que vivimos hoy nos inmoviliza y nos enferma, solo nosotros podemos desterrarlo de nuestras vidas porque quienes están dispuestos a acabar con  nosotros no van a dejar de intentarlo y más bien recrudecerán en su empeño hasta que no quede el más mínimo gesto de resistencia.  Pero este “marasmo” no es a pesar de ser esa su intención exclusivamente para  los 6,5 millones  que votamos más los abstencionistas irresponsables sino que, aunque les cueste mucho asumirlo en su cotidianidad plagada de histeria , contaminará en su  angustia y desolación a esa población confundida y manoseada que  “por ahora” depende  de la  improvisación y la ineficacia  sublimizada en propósitos obscenos de poder.  El mundo parece invadido de una complicidad morbosa,  no están de moda  los hombres íntegros, la libertad es una palabra vacía y la dignidad llena la boca de quienes mienten por mentir y engañan por engañar. Se premia la traición  y ya no espantan la sangre inocente ni  la indetenible locura.
Pero  ante este “marasmo” no hay sino dos opciones: dejarse llevar, morir. Entregar todo, las vidas de los hijos, de los nietos, la propia, de sus sueños y sus ilusiones, el luto cruel impuesto por la perversidad que como “matapalo” se enroscó en nuestros  árboles de vida  hasta secarlos, o  levantarnos, sacudirnos, cortar con nuestros propios dientes  las ramas del “matapalo” y liberar nuestras propias ramas para que reciban la luz del sol y crezcan nuevas , desafiantes.  Yo estaba hoy en el parquecito vecino viendo un arbolito que habíamos limpiado de las  ramas que la ahogaban en su impotencia. Lo hicimos varios vecinos ante el alerta y allí está, floreciendo.  Ella da unas semillas que según un alemán  que las viene a recoger cada fin de año, bajan la tensión. Allí está…libre de “matapalo”!
Acababa de leer nuestro editorial y no sé por qué  verla altiva, sana, me  hizo pensar  en  esto terrible que nos ahoga…Allí está el marasmo. Pero…aquí estamos nosotros! Hoy como nunca los venezolanos tenemos que ayudarla a salir de esto, abrirle camino al sol. No estamos muertos.
Columna original para ANALITICA.com


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