martes, 15 de enero de 2013

“La lección de hoy es sobre moral cívica”.


Don Rómulo Gallegos:”el respeto
a la ley debe imponerse sobre la voluntad
personalista de los caudillos”

Cuando estamos tan, pero tan colmados, de esa espesa capa de mediocridad, habladera de pendejadas, mentiras y manipulaciones, es bueno tener referencias que lo devuelvan a uno a la Venezuela que está allí, que hay que rescatar, despertar y hacer otra vez realidad viva, luz.
Uno la encuentra en hombres que han dado vida y brillo a su vida de Nación. Como Don Rómulo Gallegos. Cuanto sabe usted de este hombre maestro, novelista, periodista, venezolano integral decente y demócrata? Me pongo en estos días a repasar “Rómulo Gallegos y su tiempo”, de Juan Liscano editada por la Universidad Central de Venezuela. ¡Una joya! Déjese llevar por estas líneas, no huya de lo que nos traen estas líneas en la impaciencia de quienes hoy no podemos hallar a nuestro alrededor más que angustias.
“La más emocionante lección dictada por Gallegos fue la que coincidió con los sucesos estudiantiles de febrero en 1928. Los liceístas estaban conmovidos por la rebeldía universitaria y el gesto de entregarse presos los estudiantes, por solidaridad con los compañeros detenidos y en protesta por los atropellos gubernamentales. Gallegos los oía discutir, opiniones divididas. Unos afirmaban que no habiendo sido invitados por los estudiantes, se encontraban relevados de todo compromiso, otros se inclinaban a seguir el ejemplo de los universitarios.
El aviso de acudir a clase acabó con la polémica. Gallegos entró al recinto, abrió el libro de texto, miró a sus alumnos y dijo: “La lección de hoy es sobre moral cívica”. Calló. Puso sus manos sobre el libro, no dijo una palabra más. El silencio se tornó grávido de enseñanza, de sentido espiritual, de intensidad anímica, de protesta entrañable. “La clase ha terminado”.
Todos los relojes del mundo marcaron, en ese instante, la hora de la dignidad. Y los muchachos supieron lo que les correspondía hacer a la hora siguiente, la de la solidaridad valiente con los compañeros detenidos.
Ese era el maestro y esa fue la generación del 28, histórica, desgarrada, rebelde, que no se detuvo por la sangre derramada, las cárceles, los grillos, ni los destierros.”
Sobraban las palabras cuando todos sabían que hacer.

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ISA DOBLES