lunes, 29 de noviembre de 2010

Se suspendió la marcha pero no la lucha por la libertad

Hubo, necesaria y dolorosamente, que suspender la marcha prevista por esta emergencia nacional que causan las lluvias y que nos recuerda tanto lo de Vargas, cuando debíamos concurrir con la ilusión de unirnos en la angustia y la esperanza cierta y cumplir con la inmensa responsabilidad que cada uno y todos tenemos con Venezuela.
Esto se dice muy fácil. Pero sería verdaderamente trágico que esa parte de nuestra personalidad que nos detiene muchas veces cuando ella nos reclama, hiciera de las suyas en esta reclamante oportunidad de demostrar al gobierno y al mundo que estamos totalmente convencidos que la libertad, la democracia y el progreso dependen de nosotros los mismos venezolanos que fuimos traicionados con este militarismo fuera de época, esta corrupción y esta opresión que “democráticamente” según los protagonistas “revolucionarios”, fractura principios y contamina el alma de los pueblos.
Allí está Unasur. Correa, Cristina Kirchner, Chávez, Evo Morales, esa complicidad que sin transparencia alguna arremeten contra los medios, sienta en su misma mesa a los demócratas del Continente sin que ninguno de ellos levante su voz para defender la libertad que obstaculizan, porque son la ventana pública de desmanes y violaciones ciudadanas. Allí Hugo Chávez se mueve cómodamente como lo hace en las alfombras rojas dictatoriales o “agradecidas”. Escriben la historia que lideran trastocando la verdad, en su óptica que desconoce otra realidad que no sea esta que traspasa lo inimaginable, que en cualquier momento nos hace preguntarnos si esta impotencia, esta lucha misma, ganará algun día aunque sea un momento de paz, de razón, de ternura.
Y eso no está en un milagro ni en la Corte Penal Internacional ni en ninguno otro lugar que no sea el compromiso de los venezolanos con su pais, con su historia y su honor. No podemos dejar que esa “amnesia” que a veces es la respuesta a nuestro adolorido y agobiado espíritu nos invada.
Está prohibido olvidar.
No se puede escuchar a otro venezolano rogar a Hugo Chávez que vaya a ver su casa destruida amenazando con no darle el voto y no sentir angustia por la mendicidad de los derechos. No se puede ver rostros congestionados de odio ante el discurso soez, amenazante del “presidente” y no sentir la impaciencia de ofrecer frente a eso humillante y violento, instrumentos de convivencia y respeto para recuperar la Venezuela que nos merecemos.
Como golpista, Hugo Chávez sabe que su trayectoria motiva una permisología peligrosa. Cuando hay justificaciones de poder siempre es válida la excusa. Y Unasur exige actuar contra “golpes de Estado”. Correa, Morales, Chávez, utilizan el organismo para atacar medios, mover fichas y curarse en salud. Presionan su suerte. Ni una mentira ni un error repetidos mil veces hacen una verdad. Hacen una catástrofe. Para que no se lean lineas como estas, buscan también acabar con estos espacios. Pero la libertad busca rendijas, voces, expresiones para defenderse. Y están en nosotros. En cada uno y todos.

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ISA DOBLES