lunes, 29 de noviembre de 2010

¿Por qué no dejas de venderle petróleo a el “señor Imperio? ¿A qué no?

Un acto de soberanía, montado velozmente en el salón Ayacucho de Miraflores, lo abre Eva Golinger. Como si lo hubiera hecho Piedad Córdoba, por cierto con nuevas evidencias en su contra encontradas en las computadoras del Mono Jojoy. Es esta la desquiciada concepción del poder. En el magno recinto colmado de obras monumentales, un actor esperando su momento de entrar en escena.
La introducción, en la voz teatral de un diputado “honrado” con la designación, sobre actuado, aplaudido por la claque convocada.
Y por fin, aparece el personaje. Con la chaqueta tricolor, lo menos indicado para la ceremonia instalada. ¿A qué se debió este acto? ¿Cuál era el propósito de esta soberanísima cursilería? Todo parecía dirigido a Globovisión. Ese clavo metido hasta lo más íntimo de esa personalidad de graves desórdenes que no puede controlarse. Las amenazas no han cambiado en su ritmo desbocado, es el enemigo más indomable y difícil que le queda. Sus insultos a los Zuloaga, los Mendoza, y todo lo que huela a clase, a logro, a tradición y alcurnia, a decencia y trabajo, sale de esa boca convertido en agravio, en vulgaridad, en ataque feroz.

Y en la cámara, arrogante y audaz, como el más valiente de los hombres del planeta, embiste contra…. ¡el Imperio! A donde se mueren por ir a comprar desde shorts hasta casas. Contra el socio más importante, el mayoritario, el que paga en efectivo, que no compra más petróleo porque no hay, que inmerso en sus propios problemas y con un presidente negro haciendo historia buscando solución a conflictos de gigantesca necesidad, ni lo toma en cuenta. No puede personalizar el ataque contra Zuloaga, sería una debilidad muy obvia. Entonces, con esa cobardía conocida, advierte a quienes votaron para despojarlo de la mayoría:

"La burguesía venezolana debe saber que la ve a acostar cara la agresión contra Venezuela y no estar paseándose ahí", agregó…

Aquello era un “arroz con mango”. La burguesía, el imperio, los apátridas y traidores, todo en el Salón Elíptico y vestidos para la ocasión. ¿Qué más se puede decir? Es lo mismo una y otra vez, sin enfrentar cara a cara a ninguno. A Obama le contaran: “otra vez el militar que gobierna Venezuela…” y Obama hará un gesto con la mano para que no lo fastidien con tonterías. Santos en Colombia mirará el cielo en un súplica silenciosa para que no exploten las relaciones apenas comienzan, Earle Herrera y Desiree Santos aplaudirán a Eva Golinger y a los mismos de siempre pero no al soberano que no está invitado, le dolerán las manos de aplaudir.

"Si el imperio yanqui con todo su poderío, del cual no nos reímos, hay que tomar en serio (…) decide agredir, seguir agrediendo, y agredir abiertamente a Venezuela para tratar de frenar esta revolución, aquí estamos dispuestos, sépalo señor imperio y sus personificaciones, que aquí estamos dispuestos a lo mismito, a morir todos por esta patria y por su dignidad", dijo Chávez.

Esta es una pregunta en vivo y directo a Hugo Chávez: ¿Por qué no dejas de venderle petróleo a el “señor Imperio? ¿A qué no?

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ISA DOBLES