viernes, 20 de septiembre de 2013

Esa Venezuela única, transparente, honesta, sin trampas, de honor.


Anoche, además de escribir como si de ello dependiera mi vida,  escudriñar libros y noticieros en el mundo, me robé  un tiempo para ver  algo que me apasiona: el juego de beisbol entre Orioles y Medias Rojas, que al final ganaron  los de Baltimore, por lo que debe  haber  gozado  mucho mi querida   Mary Montes. Minutos para ver a Ramón Guillermo Aveledo, y si acaso un minuto, minuto y medio de un espacio en Globovisión que pretende llenar el espacio de “Buenas Noches”, con una mediocridad bochornosa que provoca  de verdad vergüenza ajena  y  una sensación más dolorosa de vacío. 
                                 
Cuando Luis Aparicio jugaba con los Orioles, yo   vivía en Washington y era funcionaria  de la embajada. Mis hijos, mi familia, todos nos trasladábamos al Estadio de Baltimore y éramos fanáticos  por supuesto, del  Club. Después viví en Boston, conocí  su historia, su estadio, los entreviste, y  me quedé con los dos.  Cuando esos equipos se enfrentan, disfruto el espectáculo.  El que juegue mejor debe ganar Ver en el terreno, por supuesto, con cualquier uniforme a Luis Aparicio,  era un verdadero privilegio, además, increíble. Cuando los jugadores salían  uno lo veía ubicarse, manos en las rodillas, listo. Y hacia brincar las gradas con saltos, atrapadas, bases robadas, buscando en el aire la bola para sacar contrarios en las bases con  impresionantes tiros.

Esa Venezuela  única, transparente, honesta, sin trampas,  de honor. Hasta  Rómulo Betancourt lo reconoció en una entrevista   cuando alguno le pregunto sobre  las riquezas de Venezuela, y  contestó : ”Sin dudas, el petróleo y Aparicio“

Luis Aparicio: el Hall de la Fama...
Y  mientras cambiaban turno o había una pausa, buscaba con el control. Me detuvo la imagen de Aveledo  Sobrio, seguro, enfrentaba un estilo distinto de periodismo en un canal extraño, altanero, impaciente. Fue bueno escucharlo porque en este momento tan difícil, ataques a la MUD  por pasiva,  torpe, y un largo etc...Ramón Guillermo dio  cabida en su respuesta a la altura política, la clase personal, el respeto, sin debilidad, seguro que los venezolanos  responderán al reto inmenso electoral que se avecina, defendiendo lo que no podemos entregar: los principios .El respeto y la unidad son factores imprescindibles en la lucha y en el logro de un País distinto.
El otro programa donde se detuvo segundos mi control inquieto, no vale la pena comentarlo.

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ISA DOBLES