miércoles, 8 de febrero de 2012

Tenemos que reforzar a Venezuela desde el alma

Este 4 de Febrero encuentra a una Venezuela degrada en sus principios, dividida en su capital humano, destruida y manoseada en sus riquezas humanas y recursos. Un hombre enfermo, aquejado en su personalidad de graves desórdenes, hizo del “por ahora” una maldición que este próximo 12 sacudiremos de esta historia reescrita al antojo de un hombre fuera de tiempo
Lo que tenemos montado encima lo queramos o no, es la “celebración” del 4 de febrero. Yo recuerdo que esa noche había visitado a Blanquita Pérez que se había operado del hombro y después había asistido a un programa de radio en Radio Capital. Me había dormido cuando me llamó Aníbal Ramas, amigo queridísimo que vivía frente a La Casona: “Están atacando La Casona con tanquetas y morteros”.-me informó. Yo creí que era una broma, pero él siguió: “ es un golpe militar”.
El último golpe militar vivido por mi había sido el de Pérez Jiménez, del salimos al exilio después de soportar persecuciones, allanamientos, atropellos, cárceles, militares apuntando en el cuello con bayonetas a mis hermanos de cuatro y seis años, ver como quemaban en una pira indignante y triste los libros de mi papá, aquello que marcaría mi vida con el horror y la humillación. Yo estaba muy cansada, acababa de llegar de un viaje de trabajo, intenso y largo.
Todavía no puedo contestarme a mí misma porque me quedé dormida, yo que soy una insomne enfermiza, con el teléfono sobre mi pecho. Cuando brinque despierta, ya el golpe militar era noticia. En ese momento había un desconcierto general. Eso que se cuenta ahora de un pueblo emocionado, feliz, es mentira.
El país se detuvo por instantes. Habían pasado cincuenta años desde aquel otro golpe militar que se impuso como dictadura con Marcos Pérez Jiménez y había una conciencia democrática defendida con verdadero empeño por el pueblo. Y ese día de lo que se trataba era de asesinar al Presidente Constitucional de Venezuela y a toda su familia. De no dejar vivo a nadie que pudiera contar el cuento de otra manera, la muerte comenzaría a ser protagonista de estas páginas sombrías, demenciales, con mayúsculas de militarismo y personal obsesión por el poder.
Este 4 de Febrero encuentra a una Venezuela degrada en sus principios, dividida en su capital humano, destruida y manoseada en sus riquezas humanas y recursos. Un hombre enfermo, aquejado en su personalidad de graves desórdenes, hizo del “por ahora” una maldición que este próximo 12 sacudiremos de esta historia reescrita al antojo de un hombre fuera de tiempo que si lo dejamos, extinguirá de nuestra alma este anhelo de libertad, este reclamo de justicia y respeto.
La libertad es un derecho y no un privilegio, no podemos resignarnos a sus migajas. Estamos obligados a rescatar a Venezuela de nuestras propias debilidades, la ignorancia, que finalmente es el instrumento más eficaz de este gobierno, no puede ser abandonada por saben la verdadera tragedia de su significado. Hay que sacudir en respuesta nacional la voluntad humillada, contaminada de odio y venganza. Eso no somos nosotros. Tenemos que reforzar a Venezuela desde adentro, desde el alma. Venezuela cuenta con nosotros! Que vuelen sobre nosotros los aviones rusos, que desfilen los robots estrenando uniformes, que brillen las armas chinas …El 12 espera con votos, con rostros entusiastas, con la fe haciendo realidad la esperanza. Allí estaremos, Venezuela!

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ISA DOBLES