viernes, 11 de noviembre de 2011

Wilson Ramos, una realidad deportiva lograda a sacrificios de una familia venezolana

Parece que había testigos cuando secuestraron a Wilson Ramos….ojalá eso suficiente para lograr su rescate. Yo no confío mucho en los reconocimientos técnicos por experiencia personal, que tampoco tiene que ser así. Cuando me robaron mi carro fui a ver los inmensos álbumes de fotos y prontuarios en lo que era la PTJ. Yo daba señas de los ladrones y ellos se empeñaban en dibujar otro. La tecnología es otra y hay que rogar porque todo termine bien. Lo que no va a cambiar es la imagen de Venezuela ante el mundo ni ante nosotros mismos. La inseguridad es la dueña absoluta de la imagen de Venezuela. Y el fondo de la misma no es que el gobierno ande entretenido en pactos internacionales o que esté ocupadísimo en otras exigencias del país porque nada puede ser comparado al derecho humano de la vida. Es que hay una permisología perversa en la actitud oficialista en su afán por ahondar y mantener vivo el resentimiento social. ¡Y entonces se dispara la violencia! Porque esto es una cuestión de principios y de moral. Y muy lamentablemente si el modelo que tiene en sus manos el destino de ese país es solidario con personajes como Marulanda, Gadafi, y el Chacal, para no caer en la larguísima lista de dictadores y vividores que pasean la espada del Libertador por el mundo, hay una puerta abierta al vandalismo y el delio. Si este modelo además incita al odio y la venganza, si manipula una condición de salud para avivar una condición de víctima que mantenga al ser humano cándido e ignorante aferrado a él, entonces nada puede extrañar de estos dramáticos hechos. El secuestro de Wilson Ramos, un grande liga lleno de sueño, una realidad deportiva lograda a sacrificios de una familia venezolana es el mismo que se repite cientos de veces ante la incapacidad de un gobierno cómplice de esta inseguridad que llena morgues y vacía almas. La inmoralidad regala….alimenta la mendicidad y el servilismo. Pero los carros, los créditos, las neveras, lavadoras, apartamentos, no pagan el dolor y la angustia de un hijo arrebatado por quienes atentan contra todos los derechos humanos…Ya basta!

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ISA DOBLES