domingo, 15 de agosto de 2010

Sueños & Pesadillas

Anoche sí que fue una noche de locos! ¿Por qué? Porque precisamente se me metieron en los sueños los locos…Tocaban la puerta de mi casa y eran unos hombres uniformados de caras siniestras preguntando por Guillermo Zuloaga. “No está aquí”, contesté y espero que donde esté esté seguro y bien”.
Uno de los hombres se impacientó y me enseñó su arma larga. Por si yo no lo sabía, argumentó, era “ de verdad”: ¿Y yo no sabía que Guillermo era un ladrón y si yo lo apoyaba era cómplice? A todas estas mis cuatro perros ladraban más que él y aquello era un verdadero escándalo.
Yo, que vivo alquilada, que me mortifica hacer ruido, debo haberme movido inquietísima en mi cama con todo aquello. Y en ese momento, con Nelson Merentes, que una vez vino a un cumpleaños mío, entraba con Palmer, el embajador norteamericano que iba a ser y no fue. Por cierto, antes de ocurrírsele lo de los kinos electorales que le abrieron la puerta grande de la economía revolucionaria. Uno de los hombres reconoció en el rostro afable, al Ministro. Y dio por contado que el negro que lo acompaña era “camarada”. El norteamericano miró las armas, los uniformes, Merentes se apresuró a aclarar: no son de las fuerzas armadas, míster. Son de Inteligencia. Y desaparecieron.
Allí me desperté. ¿Qué pasaba? Los ladridos seguían en mi desconcertada realidad. Uno de mis perros quería salir… Lo lamenté porque quería saber que diablos iba a pasar en ese sueño. Dudaba agarrar el sueño otra vez.
Pero lo hice. A lo mejor es que cuando uno no quiere despegarse, el subconsciente trabaja … qué sabe uno de eso! Ya no estaba Nelson pero estaba Tarek Aissami. No en mi casa porque detrás de ellos estaban un cuadro del Che besando a Piedad Córdoba y otro de Fidel abrazando a Lina Ron. Y el Ministro hablaba con Andrés Izarra. Pasaban grupos delante de ellos cargando féretros.
La risa de Izarra seguía y seguía y Tarek le decía a una señora que los medios habían matado a esa gente. Y por eso pagarían Ravel, Zuloaga y toda Globovisión. Danilo Andreson apareció tras él moviendo la cabeza tristemente.. De repente se fue la imagen, como si yo hubiera apagado la pantalla. Y cuando volvió, y eso fue terrible, hasta aterrador: Clodovaldo Russian, estaba parado al lado del féretro de mi amigo querido el maestro Luis Beltrán Prieto que se medio incorporó (no me dio miedo porque yo lo amo y siempre es una seguridad a mi lado) y lo miró duramente. Su voz retumbó en el Salón Elíptico: “Es Venezuela, idiota, defiéndela”! Allí me desperté de un brinco! Me levanté y fui a buscar algo para tomar … un tilo. Ya eran casi las cinco. Ni de broma quería volver a la cama.
Seguí cosiendo una colcha que había dejado a medias. Que sarta de locuras! La verdad es que tragar y tragar noticias todo el santo día hace su efecto! Dicen que si uno lo cuenta, lo olvida. Es difícil. Porque la pesadilla se sigue viviendo implacable, cruda, voraz.
La cita para alejar pesadillas y sueños raros es el 26. Del mes que viene.

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ISA DOBLES