martes, 31 de agosto de 2010

Opresión disfrazada de “democracia”

En El Espectador de Colombia, Hugo Chávez se defendió. Sostuvo que los comicios parlamentarios son "decisivos" para el futuro del proceso de cambios socialistas porque, insistió, se debe "impedir, a toda costa, que la 'contrarrevolución' convierta a la Asamblea en un espacio para desestabilizar y sabotear la dinámica transformadora"."Necesitamos una victoria categórica e indiscutible porque, vuelvo a repetirlo, está en juego la suerte de nuestra revolución y la vida misma de la patria", añadió.Los que las han leído, saben también de sus últimas bufonadas y amenazas, su “operación demolición” con que incita al pueblo que lo sigue a la violencia y el odio. En esa mente colmada de graves desórdenes como autoridades siquiátricas han diagnosticado, eso es irrelevante. Lo obsesivo es lo inmediato. Infundir miedo a sus opositores y engañar a los ignorantes y asalariados que sufren su presión las 24 horas del día.¿Cómo puede aceptarse de un hombre que dice gobernar “democráticamente” considerar y defender que se “debe impedir a toda costa que la contra revolución convierta la asamblea en un espacio desestabilizador que sabotee la “dinámica transformadora”? ¿Y los parlamentos no son para eso, para debatir ideas, proyectos, controlar excesos? ¿Es esta servil y mediocre que levanta la mano sin siquiera saber que se pregunta, que arrodillada espera órdenes de un hombre desenfrenado en el abuso de un poder hambriento de más poder, de un militarismo que avergüenza, de una corrupción grotesca, de una arrogancia barata y analfabeta? Y si todos los que saben de sus declaraciones, de lo que pasa en Venezuela, de su destrucción y vandalismo político, como se explica que un Lula lo halague, que otros pseudos demócratas lo sigan en sus atropellos y lo consientan en sus locuras? ¿Cómo va a justificarse Hugo Chávez tras tantos años en el poder con un pasado que no ha podido superar a pesar de sus voraces embestidas? Solo nosotros, los venezolanos de hoy, podemos cambiar esta historia escuchando, eso si, las exigencias del alma de esta casa grande y querida, manoseada, humillada, herida. Porque está ahí, desengañada, agobiada por esta opresión disfrazada de “democracia”.Como uno solo, todos los venezolanos tenemos que salir de nuestras personales cuevas donde nos hemos metido para salvarnos de esta tormenta que se ha llevado todo pero no ha podido con esa alma venezolana que no tiene nada que ver con la barbarie y la venganza. Yo confío en ella. Yo creo en esa alma que impone a los pueblos insospechadas maneras de defenderse.
Porque Venezuela no es esto.
Ya esta más cerca: ¡el 26!

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ISA DOBLES