lunes, 21 de junio de 2010

El 26 de Septiembre

Ahora son las cadenas. A cualquier hora. Cuando le provoca. Y con un cinismo impresionante. Induce al auditorio de donde sea al odio, a la venganza. Los hace cómplices de la maniobra. Pero aunque el odio, el conflicto y la venganza sean característicos de sus desórdenes mentales, aunque no genere culpa ni tenga remordimientos Hugo Chávez está asustado. Desconfía. Siente que está acorralado, no le pone nombre pero percibe una emboscada que lo obligará a detenerse: la emboscada democrática del pueblo venezolano. Las cosas no están fáciles para él. A pesar de las amenazas y la manipulación, el pueblo protesta, denuncia, reclama…y vigila. Las toneladas de toneladas de alimentos vencidos y podridos, las medicinas, las incineraciones, los convoyes que pasan llenos de contenedores, los lugares donde se queman y esconden , todo se sabe por el “ojo pelao” del pueblo venezolano.
Es verdad eso que aseguran autoridades científicas que la sociopatía no permite culpa ni remordimiento. En esta mente lo podemos comprobar convertido en noticia pública: se queman comida y alimentos, incluso se mandan a la desesperada Haití y Chávez inaugura “abastos” en sus cadenas expropiadas. La gente apaga radios y televisoras. Uno que otro todavía deja el televisor en cadena con la figura roja rojita tal vez buscando ganar puntos, y cualquier cliente la apaga. Uno escucha a los mismos chavistas quejándose. La provocación es constante. Las persecuciones y allanamientos.
Las vulgaridades en el discurso. Las “ordenes” a INTERPOL” para apresar venezolanos decentes y trabajadores que han
Dado trabajo y dignidad a su gente, la embestida es sofocante. Pero no ha logrado la reacción que busca. Los venezolanos ya conocen este jueguito perverso. Cuidan su cédula de identidad y esperan el 26 de septiembre. El voto es el instrumento para cambiar las cosas. Hay que darle al Congreso ética y respeto.
Venezuela tiene que lograrlo porque bastante daño ha hecho esta cuerda de lacayos levantando la mano aprobando lo que mande el Comandante a espaldas de la voluntad popular. El tiene razón cuando vocifera que perder la Asamblea sería terrible para la revolución. Porque si lo sería, hay muchas cosas que deshacer, que reactivar. El Congreso tiene que ser lo que espera Venezuela y no una Asamblea complaciente, indecente.
Le queda mucho por atropellar, mucha Constitución que violar. Pero él sabe que hay una fecha para detenerlo. Las últimas encuestas dicen de un 64% que quiere que se vaya el 2012. Venezuela nunca ha sido lo que hoy es. Buena memoria y calma!
Que no hay plazo que no se cumpla…ni deuda que no se pague. Cuando vea el caballito cubano anunciar la cadena, no diga ¡Una cadena más! Diga: ¡Una cadena menos!
Porque el tiempo no se detiene….Es el 26 S.
“Todos los pueblos del mundo que han
lidiado por la libertad, han exterminado
al fin a sus tiranos” Simón Bolívar

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