martes, 12 de junio de 2012

Chávez ofreció un sainete barato

¡Chávez fastidió! La gente comenzó a abandonar  el lugar porque se iban los autobuses. No convenció cantando, insultando, amenazando, ni las cámaras pudieron manipular la verdad de la imagen que contrastaba lastimeramente con la del día anterior. No sirvió de nada ubicar cuatro plazas con nombres distintos y en realidad cercaban   un espacio nada competitivo con las  desbordadas de  entusiasmo, alegría, emoción compartida, colores diversos, libres. Ni el derecho de  un sonido diferente a la voz engolada y el mismo discurso se respetó. Había que  calárselo  cantando, en un concierto llanero, absurdo, fuera de contexto,  personalista. Fresco todavía  Capriles con  la espontánea expresión de amor a Venezuela, lo mismo decadente, cursi, desubicado: “Viva Fidel, viva Cuba, Cuba, Cuba”! Recuento mentiroso de una gestión  militarista, irresponsable.  Lo que se vio ayer en términos de convocatoria, dio cuatro palos a lo que vimos hoy. Y más allá lo que “sentimos”: No tiene futuro para una Venezuela  que  lucha por su paz y su progreso, su seguridad y su esperanza, este hombre insultante, débil, que sigue luciendo muy pero muy mal y si no lo está lo parece  y lo transmite, ofende con la sub estimación  de su identidad , su historia y su destino. Lo de hoy fue  la evidencia absoluta del final de esta locura. No tiene nada que ver con Venezuela. Con lo que somos. Que Chávez esté bien o muy mal, que tenga cáncer o gripe, que sea verdad o mentira este espectáculo alienante que abusa y  agrede nuestra inteligencia y hasta nuestra capacidad de compasión, ya no importa  ante la urgencia de rescatar lo que somos, de defender lo que tenemos, de vivir en paz. Mientras lo escribo veo de vez en cuando la imagen que acompaña la voz obsesa, el insulto acostumbrado que confirma lo que escribo: se van vaciando los espacios, se profundizan los vacíos, se alejan los grupos. El desgaste es obvio, duro,  indudable. LO que augura lo cruento, lo difícil.  Este hombre arrastra la violencia,  enfermo y delirante se aferra a la obsesión. Y los gorilas de su corte, los traidores ciertos de  Venezuela que la han herido en su confianza y su fe, están allí, listos para el botín, la piñata destrozada,  el espíritu mutilado. Una lucha muy difícil. Pero no imposible. “Como te quiero, Venezuela” ¡Ese es el grito de cada uno para hacerlo el himno de todos!  ¡No es el momento de cantar destemplado, hinchado y disfrazado de  serpentina el himno militar! Por Dios! Es Venezuela, y es el respeto, y es Bolívar civil y es  un pueblo bondadoso y decente! Basta ya de este sainete barato! Estamos hartos de tanta payasada! A Chávez se le pasó la mano!!!!!

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ISA DOBLES