miércoles, 1 de agosto de 2012

No es la gorra, es el cinismo….

Ahora es la gorra….     Antes de irse a Brasil, en plena despedida, se lució contra Capriles. Esa mente juguetea con sus obsesiones de forma desbordada, cuando se lanza por una de ellas ya no puede salirse y se deja consumir en el desatino.
¿Qué le hicieron su mamá y su papá? ¿Por qué esa negación a aceptar que lo justo y lo anhelado para una familia feliz y por ende una sociedad feliz es que cada uno tenga un papá y una mamá que le den fuerza, seguridad y amor, que lo apoyen en su vida y lo protejan? ¿Qué tiene de criticable que uno sea un estupendo hijo de su mamá y su papá? ¿Qué transmita que la responsabilidad de los padres en el hogar es una meta para cualquiera y que ser el resultado de una familia unida y feliz es el comienzo y el fundamento de una vida útil para el País?
Yo no pretendo ni me interesa como no sea para salvaguardar a los míos y Venezuela de males peores, involucrarme en la vida privada de nadie y menos de este hombre incoherente y peligroso.
Pero estas conductas, que desvirtúan y arriesgan la salud mental de los venezolanos, tienen que obligarnos a una reflexión por demás razonable: algo está muy mal en esta personalidad del hombre al frente de nuestro destino y nuestras vidas. Los venezolanos no tenemos la culpa de sus problemas o experiencias familiares o personales. Si le dolió mucho esto o le hirió lo otro, si se crió con su abuela o lo quería mucho una tía, nosotros no somos culpables ni protagonistas de su historia.
Estos mensajes subliminales hacen mucho daño a la psiquis de un pueblo atosigado de ellos en discursos contradictorios y efervescentes. Ofrecer becas a madres adolescentes, regalar para comprar conciencias, abrazar delincuentes, justificar robar, felicitar al Presidente y el régimen de Siria mientras se asesinan niños, ancianos, mujeres, gente, por centenares en las calles, no apresurarse a dar libertad humanitaria a opositores enfermos de cáncer , mantener en prisión a venezolanos que ven pasar la vida por esta venganza caprichosa, personificar a Bolívar avergonzando su memoria, profanando sus restos, arrasando porque se cree dueño de su gloria una historia que no tiene nada que ver con su versión enfermiza, arrebatar a venezolanos trabajadores reputación o propiedades y empresas logradas con su esfuerzo, nada lo excusa para distorsionar principios y pisotear valores. Atacar a Capriles como “hijito de papá y mamá” es una incoherencia de crisis……Es Mercosur, que se viola en normas sin pudor, es Paraguay y es Honduras, y es este país vejado, humillado con tanto cinismo.


No es la gorra…no son los padres de Henrique…No es Henrique. Es Venezuela la que cobrará insultos y desatinos, desvergüenzas y locuras. No es la gorra…”por ahora” esperamos que Tibisay lo obligue a quitarse “el mono” con la bandera….Después….¡viene el 7 de octubre!

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ISA DOBLES