martes, 24 de julio de 2012

Simón Bolívar espera…y nosotros también

Yo siempre he sido una apasionada de Bolívar. De Bolívar el hombre con sus debilidades y sus  heridas, sus virtudes y sus sueños. Y del  caraqueño, del muchacho nacido entre sábanas blancas, rico, huérfano temprano, inteligente y retador. Han tenido mucho que ver con ello mis primeros maestros, Marcos Falcón Briceño. El Dr. Ángel Grisanti, Luis Beltrán Prieto, Andrés Eloy Blanco, Juan Bosh. Cuando Marcos Falcón era Embajador de Venezuela en Estados Unidos y mi hermana Julieta y yo estudiábamos allá, recuerdo con ternura  las sesiones al atardecer con  Marcos contándonos a Bolívar…Nos lo enseñaba con un cariño infinito, nos lo moldeaba con  infinito cuidado y cada día nos sorprendía con anécdotas y hechos  a veces  impresionantes, otras veces dolidos,  buscando al ser humano tras la dureza de la historia. Durante mi vida como guionista y productora he trabajado sin que alguna autoridad reclame o critique lo que he hecho, documentales y entrevistas imaginarias sobre Bolívar y  su vida, su época, intensamente. Mi primer documental histórico  tuvo a José Ignacio Cabrujas personificándolo  en RCTV. He recorrido este continente tras su paso, lo he llevado en mi creatividad y mi respeto a todo su territorio. Con Luis Carlos Galán  había acordado una entrevista en la Casa de Bolívar en Bogotá que truncó su asesinato. He sentido rabia, impotencia, por su utilización en este despotismo inculto y agraviante, me duele esta soledad en que lo hemos dejado en manos de este manoseo inescrupuloso, inmoral., enfermizo. Admiro la devoción elegante y profunda de los colombianos a su figura y su memoria. Puede exagerarse sobre Bolívar, pero no desconocerlo. Estamos en deuda con él y lo que representa como culto y como legado. Hoy escribo un libro  sobre él. Una ficción con una narrativa romántica y  amena. Una vez llegó hasta mí en Miami mi hermano de sueños, mi socio de vida, Chelique Sarabia. De pronto le insinué  allí, en mi pequeño townhouse : “¿por qué no haces una Cantata a Bolívar? “ Me dijo: me gusta…pero tú me ayudarías con la letra, con la historia?” Y nació su “Cantata Bolivariana”. Un canto de música nuestra, de alegría, de historia cierta, de talento. Está cerca escucharla grandiosa, reverente, trascendente. Renacerá la memoria cálida, el respeto merecido, cantará la voz de la Venezuela libre, hermosa y  llena de esperanzas. El rostro que aparezca no  tiene importancia, los restos profanados se perderán en la emoción del

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ISA DOBLES