domingo, 12 de diciembre de 2010

Los cobardes no somos nosotros

Y ya decidió, decretó, ordenó, vociferó, gozó un puyero y tal vez hasta coma dulce de lechoza en esa embriaguez enfermiza que siente cuando hace una de las suyas. Y las ha hecho todas y está decidido a seguirlas haciendo apresurado, anti constitucional, barato, provocador y enloquecido. Se trata esta vez de terminar con lo que empezó y es controlar también Internet y hasta lo que pensamos porque nuestra libertad de expresarnos dependerá de su grado de incultura, de lectura rápida y encendida, de sus amarguras y sus complejos. Una de esas mentes subordinadas, arrodilladas ante el “libertador” del siglo XXI, de escasa estatura y analfabetismo singular le apuntará la vileza y ya! Ni correos ni columnas ni Twitter ni nada que no sea de su agrado puede salir de nosotros. Y la pregunta es: ¿hasta cuando? Ahora es la Ley Habilitante. Para dejar resueltito el “Socialismo del SigloXXI" que nosotros, la voluntad nacional, rechazó para permitirle otra vez que se burlara de ella. Todo pasa como una vorágine destructora que se lleva por delante intenciones y anhelos. Yo no sé si la vida me permitirá verla pasar y reflexionar después sobre estas páginas de barbarie y perversidad, de locura y ensañamiento. ¿Cómo la recibirán estas próximas generaciones que nacerán y crecerán en una Venezuela emponzoñada por esta figura tenebrosa, por este militarote que se cree dueño absoluto del país y ya hipoteca sus propias vidas con desatinos financieros que convulsan sus destinos? Cuando Hugo Chávez ordena con esa prepotencia inculta y barata, cuando al hablar de los venezolanos dice “me lo”, como si todo fuera suyo, uno siente una rabia, una impotencia, que pone a prueba nuestra misma integridad, provoca salir gritando, recorrer la calle motivando, reactivando conciencias y voluntadea. Y eso tampoco lo podemos hacer. Este es hoy un país de “sapos” y cómplices. Los que luchamos contra esta Venezuela que se nos obliga a soportar, donde la moralidad es un bicho raro que fastidia, y los prontuarios están de moda en el gobierno. Donde la verdad es una mentira repetida mil veces y el militarismo, ese mismo que Bolívar, el profanado, el personificado y sacado de contexto cada día lastimosamente, despreciaba defendiendo siempre el espíritu y el mando civil como único garante de la libertad. El venezolano está hoy frente a su más gigantesca y exigente compromiso. Tiene que rescatar la responsabilidad de servir a su país que nunca ha permitido la opresión, que no ha contado nunca sus muertos a la hora de luchar por la libertad. No es posible un hombre enloquecido vociferando por treinta años de cárcel a una juez ni sometiendo al odio y la venganza a otros venezolanos. No se pueden ignorar a los venezolanos que hoy sufren los estragos de lluvias y desastres porque no lleven la franela roja rojita ni se pueden aceptar las discriminaciones que les tocan insultantes por ese “bocazas” que pone en riesgo nuestras vidas y nuestro futuro. Los cobardes no somos nosotros.

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ISA DOBLES