domingo, 21 de abril de 2013

Estamos cumpliendo con fe el oficio de ser venezolanos.

No vamos a detenernos. Yo no sé si es porque páso ya de los ochenta,  pero el tiempo, como aseguraba la línea aérea internacional venezolana, “pasa volando”. Todavía con la tinta en la uña, y el brazo paralizado de golpear cacerolas, bancos, sartenes, de escribir noche y día en la computadora, toda la red en acción, todos los nervios y músculos respondiendo a una sola orden: luchar. No entregarse, sacar fuerzas de donde no las haya, perseverar en servir, ayudar, aportar, entregar todo lo que queda, sin dudarlo un segundo.

Es Venezuela. Es la pasión. Es la vida misma. Y ese dolor intenso cuando la lastiman, es ver una y otra vez cómo se confunde, cómo se equivoca, cómo la manosean y cómo la traicionan.Pero es también cómo ahora sentirla defenderse desde las agobiadas entrañas y cómo resiste y se ilumina. Esta vez ha sido más duro, más desgarrador, porque se ha quebrantado su alma. Y es desde allí que se levanta desafiante, ávida de abanderarse en esperanza, calmar la inquietud y verse en los ojos. Porque hemos estado muy cerca de conseguirlo…

Y eso es lo importante. Este espectáculo bochornoso y humillante no puede ser mas fuerte que esa alegría, ese ánimo que nos llevó a los centros electorales todavía recuperándonos de ese engaño, esa mentira de un tiempo largo y cruel, que no contestaba nunca la infinita pregunta sobre un hombre que detenía el destino de casi treinta millones de venezolanos en su puño moribundo entregando soberanía, bandera y hasta himno en una historia oscura y amarga, dividiéndonos, incitándonos a odiarnos, a una venganza canalla y voraz.

Y ese espíritu, liderado por Henrique Capriles Radonski, sigue retando la soberbia, el servilismo y su misma rabia.Parece mucho más corto el tiempo cuando nos empuja la confianza cuando sentimos que no estamos solos en el desierto de la angustia.Me negué a prestar mi tiempo a la pantalla encadenada una y otra vez, a esa figura ofensiva y rastrera que obligaba a la obediencia, a la atención en amenazas baratas y desconocimiento total de la Venezuela que habló en los votos emitidos, y también en la consistencia de sus cacerolas.

Los cohetones lanzados desde sedes oficialistas resultaron ya no un símbolo de expresión válido, sino un cinismo chocante, otra orden infame cumplida sin hidalguía.

Siempre se repite que los actores serán juzgados por su último acto antes de bajar el telón. Ya cae el telón… hemos sufrido agravios, hemos llorado lágrimas que no se han secado todavía, se han ensangrentado nuestras calles y hemos curado heridas que tardarán en cerrarse.

¡Pero aquí estamos! Capaces de sentir lástima y vergüenza por quienes nos hieren y nos acusan de lo que ellos hacen.

No vamos a detenernos ya. Estamos cumpliendo con fe, el oficio de ser venezolanos.



Columna Original para NOTICIERO DIGITAL

sábado, 20 de abril de 2013

Tibisay….un rostro de soledad.

Un rostro impasible y lejano al momento histórico
Yo quiero que se fijen bien en la cara de Tibisay Lucena...La sacamos de la foto del “espontáneo” que se lanza sobre el forzado “presidente” Nicolás..En medio de aquello que muchos piensan era un “montaje”, lo que no comparto porque hacen quedar muy mal a sus grupotes de inteligencia y seguridad, ese rostro permanece impasible, lejano. No se mueve un solo nervio que indique que está allí, frente a lo inesperado y lo “peligroso” porque como confesara después el Nicolás, “podían hasta haberle pegado un tiro”. Y realmente, parece que el que lució fue el Diosdado, lo que aviva lo del montaje porque le da una imagen heroica frente al suceso. Pero nada, ni el ímpetu del Diosdado, ni el miedo del Nicolás, nada de lo que estaba pasando logró alterar el rostro (muy parecida al difunto líder, por cierto) que parecía tallado en cera.
¿Diosdado es el Héroe de la película?


Y es que yo me imagino que por momentos, ella tiene que huir de todo lo que le rodea porque no es fácil ser la “mala” de la telenovela. Y para más de la mitad de Venezuela y para buena parte de este mundo que sigue con interés lo que pasa en Venezuela, y muy lamentablemente para ella , resulta casi imposible robarle se papel en la azarosa realidad que vivimos.


Y como si fueran pocos los testimonios de su actuación frente al CNE , todavía se permite comentarios lastimosos como el de asegurar que estas auditorías que están por hacerse no son para cantar victoria.

Por instantes tiene que buscar aire, necesita dejar al personaje atrás para no ahogarse. Porque además de todo lo que ella puede estar pasando como ser humano con sus propios dolores y expectativas, ha sido una mujer de sensibilidad y estudio que se preparó para servir a su país.

Y cuando uno se equivoca, puede no reconocerlo, pero si se da un momento para encontrarse con lo que siempre quiso ser, la encuentra. Y debe ser muy desolador asumir que más de la mitad de ese País que soñó servir, la critica y la rechaza.

Porque es muy triste aceptar que al final de todo, uno es una víctima, porque quien traiciona lo mejor de sí mismo, es eso: victima. Y la verdad está allí... se alguien quiere encontrarla, la encuentra.

En ese rostro, hay soledad.... nada la toca. Me da mucha pena verla.

¡De corazón!

viernes, 19 de abril de 2013

Yo, orgullosamente, estoy resteada con la libertad.

Así recibieron a Maduro en Lima. Ya en Maiquetía lo despedían a grito limpio: “Se ve, se siente, Capriles Presidente”!
Y el cacerolazo debe haberlo escuchado el “mano dura Maduro” del norte y del sur de esta América intranquila, porque con consignas contra el gobierno de la Kischner y el mismo Congreso que desconoció la voluntad popular, los argentinos llenaron calles, plazas, autopistas con cacerolas, consignas entre las que no faltaron algunas contra la Venezuela roja rojita, y una intensidad que estremeció todas sus provincias.
 
Los argentinos exigen las mismas cosas que exigimos aquí: seguridad, acabar con la corrupción, prensa libre, respeto, justicia...Cristina, como “!mano dura”, prefirieron irse a Perú a la guarida de Unasur. Y Venezuela volvió a tocar sus cacerolas de un extremo a otro en una contundencia impresionante contra los cohetes que desde los edificios sedes del gobierno, lanzaban al espacio.
 
A la carrera, atragantados para exprimir el poder que ostentan cínicamente, Diosdado desde el Congreso niega el derecho de palabra a los diputados que desconozcan a “mano dura” . Y el iraní Amenayad encabeza la lista de mandatarios a la precipitada celebración. En tono mandón todo, provocador. Van cerrando poco a poco los espacios y solo las cacerolas defienden el grito libertario.
 
La complicidad de los “pseudos demócratas” que gobiernan, aviva la rebeldía de la democracia. Venezuela , el pueblo de Venezuela, el que ha despertado y reacciona ante la brutalidad militaroide , la violencia que se sublimiza cínicamente mientras las víctimas de la oposición son ignoradas en el conteo inmoral y cruel, espera contenida la palabra de Capriles Radonski, que demuestra una y otra vez su capacidad y fuerza ante esta mascarada brutal.
 
Una imagen dura, desgarradora, golpea el alma estupefacta de esa Venezuela: un muchacho desarmado y solitario en una calle de Barquisimeto, cae, en manos de militares que lo acorralan sin piedad. Esa es la Venezuela que permite esta barbarie, este horror. Hoy a las 11 , mientras se ejecutaría el mayor crimen a la democracia y la libertad, las cacerolas acompañarían los pasos de las botas militares y los intereses ajenos que envilecen nuestro suelo.

Un pronunciamiento, después de siete horas reunido, del CNE, hace a Capriles declarar: “estamos buscando solución a un conflicto político que se ha podido evitar.”

Se refirió la intimidación, las persecuciones por el gobierno. Esta ha sido una lucha espiritual y única por la verdad. Se acudió a votar con fe, con esperanza. Solicitamos lo que se hace en una Democracia. Agradeció el apoyo. El cacerolazo como derecho indiscutible de la lucha. Son 12 mil cajas...allí están los problemas. Aceptamos lo que en cadena de radio y tv han anunciado. Estaremos allí.

“Mano dura” nos acusó de conspirar... Acusó a más de la mitad de Venezuela.

Yo, orgullosamente, estoy resteada con la libertad. Estoy con ella. Con esta Venezuela que no lo reconoce. Con la verdad.


jueves, 18 de abril de 2013

Este es Henrique Capriles Radonski. ¿Lo reconoce? Y esto...es para él!

En esta foto, comenzarías a dar tus primeros pasos...Tendrías ya un año? Esa edad cuando nuestro corazón se derrite con la figurita querida, y tus entrañas siguen sintiendo una punzada incontrolable, intensa, cuando la vé que indefensa en su curiosidad y las piernitas que no controla todavía, vas a golpearte con una punta de mesa, una silla, o una pared. Los años comienzan a pasar uno tras otro, y de repente el espacio de tus brazos no puede retenerte ni protegerte como entonces, vas haciendo tu vida , corriendo tus propios riesgos, aprendiendo ,porque es difícil aprender, pero es mucho más difícil aunque no lo parezca, aprender a vivir. Hoy, viéndote defender los principios y valores que guiaron esos primeros años frente a un momento tan duro, tan extraño a ese mundo de límites y respeto, me lleno de los pasos de mis hijos, de mis nietos, de sus esperanzas y sus sueños, y te agradezco tanto, tu valor, tu entrega a todo lo que yo también recibí de mis padres, esta pasión por Venezuela, por su gente, por su libertad , por su unión y su paz. Cuando te veo desafiando la mentira, retando con el espíritu convencido de la razón de tu esfuerzo, desmontando vilezas y abusos, dando la cara por nosotros, tropiezo con mis padres en la memoria dulce y lejana, casi puedo tocar la dicha de la Venezuela que defendemos. Adelante. Henrique!


“Lo que hay que ser es mejor

Y no decir que se es bueno

Ni que se es malo

Lo que hay que hacer es amar

Lo libre, en el ser humano,

Lo que hay que hacer es saber

Alumbrarse ojos y manos

Y corazón, y cabeza, y después..ir alumbrando.

De “Canto a los hijos” de Andres Eloy Blanco.



Y en eso estas.

¡Dios te bendiga!

miércoles, 17 de abril de 2013

Les recomiendo este video






Cortesia de YouTube

Esta es la Venezuela de hoy.....

No hay como negarla. Si a esta foto le  sumamos las cadenas de un “presidente” proclamado sin concluir  los cómputos , las amenazas de Un Maduro errático y arrogante en un momento de violencia y   despertar  profundo de más de la mitad del país, que abierta y  valientemente desafía al poder y no parece rendirse ante las evidencias desoladoras de una barbarie instalada  en un gobierno que no quiere  asumir el peligro  que significa   esta ostentación  torpe y contradictoria  del gobierno.  “Hasta cuando tú te ganas el bingo tienes que enseñar tu cartón para comprobar que te lo ganaste”.- afirma Capriles.

Esta foto dice mucho de lo que impulsó a esa mitad larga de la población votante a apoyar a Capriles. Venezuela rechaza la anarquía, la fuerza armada, la violencia oficial. La mentira. La lucha es muy difícil, no es la dejada atrás hace mucho tiempo y que los venezolanos superamos en la fraternidad del tuteo  humano y nuestro.

Es la de principios, que sin embargo, demostró avanzar en la votación que  se pide  ratificar en la auditoría voto a voto, cuaderno a cuaderno, acta a acta. Si están tan seguros....¿por qué esta acelerada carrera a proclamar provocando, ignorando, rechazando el derecho  que  nos es permitido? ¿Por qué las amenazas, los ataques de las hordas delincuenciales,  la permisología canalla hacia la violencia desatada, las pruebas innegables? 

¿Es que de verdad creen que solo existe la Venezuela del puño  agresivo, del insulto fácil, de las motos  con encapuchados o  enardecidos armados, del odio , la venganza y la miseria se regalos y limosnas? ¡Pues no! Contra esa de la foto, hay una Venezuela sin uniformes, sin armas, armada de ideas, sueños y  valores con un liderazgo  innovador, vigoroso, decente, que está dispuesto a dar la vida por la libertad y la paz.

Esta noche las cacerolas taparon los cohetones...un Capriles cansado pero  tenaz y valiente, canceló la marcha de mañana por  informaciones que ponen en peligro nuestra vida.  Buscan  la suya. Una legión de venezolanos  está lista a apoyarlo y defenderlo. Saben que  ese es el camino.